Introducción
Hoy, desde la realidad que vivimos como venezolanos y, aún más, como seres humanos en continua búsqueda para nuestra propia realización, queremos hacer un llamado a la reflexión a raíz de la nuestra experiencia como catedráticos en Bioética en esta casa de estudios. Darles algunos tips sobre el proyecto antropológico como punto de partida en la Bioética.
Muchos de ustedes se preguntarán ¿cual es el meollo del asunto?, y ¿cómo se asume este bagaje de conocimientos?; simplemente la bioética, entre tantos conceptos, es definida como la disciplina del estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de salud, a la luz de los valores morales y principios éticos , combinando, de esta manera, el conocimiento biológico (Bio) con el conocimiento de los sistemas de valores humanos (ética) , con la finalidad de globalizar los juicios sobre las situaciones y casos con el propósito de mejorar la toma de decisiones, incrementando su corrección y su calidad.
Ustedes se preguntarán ¿y por qué todo este rollo?, y ¿como se come este bagaje de conocimientos?; simplemente la bioética es una opción fundamental y cuando se habla de opción fundamental se hace referencia a que la misma se encuadrada en un proyecto antropológico, es decir, la bioética parte del ser humano y éste desde su existencia como llamada y tarea.
Llamada y tarea a ser auténtico, y ser auténtico es el valor primario que fundamenta toda moral y ciertamente la autenticidad es un estado de ser, pero es un estado logrado, por tanto un valor, pues la autenticidad ha de ser deseada como buena, para que el hombre se desprenda de la dictadura del anonimato, de sus apegos y acceda a la moralidad. No somos auténticos de una vez por todas, lo impersonal -lo deshumano- acecha constantemente en tanto que sus procedimientos son muy sutiles y se insinúan en la persona casi inconscientemente. Por otra parte, también es prudente dejar claro que el hombre inauténtico, sumido en la cotidianidad, no es inmoral, si bien no logra la moralidad -como parte de su ser-.
Para comprender el significado de opción fundamental es necesario colocarse en el nivel dinámico de la persona: en su capacidad de tomar decisiones. La vida personal se caracteriza por ser una vida elegida. Los actos del hombre tienen sentido a través de la decisión fundamental de elegir su proyecto de vida. De ahí que se puede comprender el significado antropológico de la opción fundamental afirmando que representa la orientación, la dirección de toda su vida hacia el fin, hacia su plenitud.
PROYECTO ANTROPOLÓGICO
La noción antropológica de la opción fundamental se conecta con el sentido más profundo de la libertad humana, desde la perspectiva de la psicología de la decisión y de la psicología de la identidad humana. La opción fundamental constituye la expresión más cualificada de la integración personal y de la madurez psico-social. Y lo hermoso es que la opción fundamental es sentida, vivida como la gran posibilidad (gracia) que Dios otorga al hombre para que éste pueda encontrar su realización plena.
La vida personal se caracteriza por ser una vida elegida o vocacionada. Mediante la opción fundamental la persona expresa profundamente su ethos, es decir, el dinamismo pleno desde el sentido de la fe, y fe como confianza en alguien que nos comprende y nos ayuda en nuestra propia realización.
Por ejemplo, en el mundo de una mosca encontramos cosas de moscas, en el mundo de un erizo de mar encontramos solo cosas de erizos de mar, en una tienda de niños, encontramos solos cosas de niños, en un estudiante de odontología, encontramos solo cosas que se refieren a la odontología y eso sin adentrarnos en el campo de lo personal-trascendental. Según esto, si conocemos la estructura anatómica de una especie animal racional e irracional, estamos en posesión de todos los datos necesarios para reconstruir su modo especial de experiencias. En términos exactos no deberíamos hablar de seres inferiores o superiores, aunque muchas veces tenemos actitudes y pensamientos: la vida es perfecta por doquier.
Cada organismo, hasta el más íntimo, no solo se halla adaptado en un sentido vago sino está enteramente coordinado con su ambiente.
La bioética nos lleva a ser instrumentos generadores de vida, en una sociedad materializada y deshumanizada, la misma nos orienta, si la asumimos como un proyecto antropológico, es decir, opción fundamental desde, con y para el otro. Como afirmaría E. Dussel filósofo argentino, siempre en beneficio del otro, del otro como misterio, del otro como persona y beneficiarse en lo que se refiere a su salud mental, espiritual, psíquica y social.
Como profesionales de la salud en el ejercicio de la odontología, les invitamos a enamorarse, a identificarse, a apropiarse de esta rama de la ciencia multidisciplinar, para construir caminos de vida, para nuestra propia realización y la del otro. Y no ver al otro como un paciente o una historia médica, o un número; sino todo lo contrario, el otro que irrumpe en mi vida, en mi existencia; porque tiene necesidad de ser sanado, curado, escuchado, amado. El hombre es siempre un fin, nunca un medio.
Es por ello que la bioética la presentamos como un proyecto antropológico, siendo amenazado diariamente por esta cultura de muerte, de la no esperanza, en la que nos debatimos todos los días.
La bioética nos invita y nos recuerda partir siempre del otro como:
- Proyecto antropológico.
- El ser humano como un ser inconcluso, que se está haciendo: todos tenemos la experiencia de sentirnos incompletos, como si lo más importante no lo hubiéramos hecho o conseguido. Es una especie de verdad, belleza y bondad.
- Pascal: el hombre supera infinitamente al hombre.
- Marx: el hombre está alienado, su verdad no coincide con su verdad.
- San Agustín: todavía no se ha revelado plenamente lo que es el hombre "el séptimo día -el del descanso- seremos nosotros mismos".
- Ecce home: este es el hombre (Jn. 19,5).
- Tanto para Jesús como para nosotros, hay continuidad entre la vida de aquí y la trascendencia.
- El hombre es un ser integral, y no se descompone en cuerpo y alma.
- La fe como proyecto. Los contenidos de la fe y los ejes del proyecto antropológico: la creación, la inquebrantable dignidad del hombre, la alteridad, la ecología, la relación con la naturaleza, la revelación de la historia, la reconciliación y la justificación ; por supuesto los principios fundamentales de la bioética.
Queremos finalizar esta reflexión con unas líneas del filósofo francés Roger Garaudy: Quisiera que esta fuera mi última palabra. Porque solo a partir de esta palabra tiene sentido todo lo demás: la política, la creación, la fe.
Extraña realidad la del amor: no es amor de nada. Amar a una mujer tan solo por la belleza de su rostro o de su cuerpo, por la atracción sexual que ejerce sobre nosotros, por su inteligencia, por sus dotes, nada de esto todavía es amor. Desde el momento en que uno se pregunta por qué se ama, se deja amar de veras. Porque el amor es un acto creador, incondicional: el acto mediante el cual franqueo, a requerimiento del otro, las fronteras en las que yo estaba retenido por mi individualismo.
Si el otro es poca cosa, una amenaza, un extraño e incluso hostil a mi amor, amarle me conduce a un despojamiento liberador, a una liberación de mi miedo, de mi desconfianza, de mis propiedades, de mi orgullo, de mis seguridades. En todos los casos, el amor tiene la virtud de convocarme ante el tribunal supremo, el de la trascendencia. Soy capaz de salir de mí mismo y de renunciar para acoger no solamente al otro, sino a todo otro que no pueda revelárseme sino a través de él. Ese es el amor, como ley fundamental del ser.
Conclusiones
El origen de la palabra ética es griego, pues etimológicamente deriva de las voces griegas ethos y ethos. El ethos se refiere a los valores, Martín Heidegger ha traducido este término como "lugar interior" que el hombre lleva en sí mismo y que encierra una actitud fundamental ante sí y ante el mundo. Por su lado, el ethos significa el "impulso" de la conducta humana en cuanto a las costumbres; representa los motivos o las causas de la conducta humana, y también las fuerzas que la determinan.
Por eso es necesario que la bioética tome como referencia a la persona para que siempre este en una actitud de garantizar la prestación de un servicio idóneo, la disposición para servir y la solidaridad, del respeto, colaboración con los miembros de esa profesión.
Bibliografía
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- Sarmiento, P, La Bioética en la Crisis de la cultura. Congreso Internacional de Bioética. Memorias. Universidad de la Sabana, Chía, Colombia, Julio 1997, p. 111