Casos Clínicos

Taurodontismo múltiple: desafío para el tratamiento de endodoncia

Recibido para Arbitraje: 22/12/2011
Aceptado para Publicación: 28/08/2013

    Borges, A.H., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad de Odontología de Cuiabá, Mato Grosso, Brasil/ FOC-UNIC. Coelho Bandeca, M., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad de Odontología UNICEUMA, Sao Luis, Maranhão, Brasil. Corrêa da Costa, M.V., Maestro en Odontología - Facultad de Odontología de Cuiabá, Mato Grosso, Brasil/ FOC-UNIC. Miranda Pedro, F.L., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad de Odontología de Cuiabá, Mato Grosso, Brasil/ FOC-UNIC. Nogueira Porto, A., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad de Odontología de Cuiabá, Mato Grosso, Brasil/ FOC-UNIC. Ricci Volpato, L.E., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad de Odontología de Cuiabá, Mato Grosso, Brasil/ FOC-UNIC. Estrela, C., Maestro y Doctor en Odontología - Facultad Federal de Odontología Goias, Goias, Brasil/ FOUFG.

CORRESPONDENCIA: Álvaro Henrique Borges. ahborges@brturbo.com.br

TAURODONTISMO MÚLTIPLE: DESAFÍO PARA EL TRATAMIENTO DE ENDODONCIA

RESUMEN
El término Taurodontismo, es una variedad morfológica de los dientes en la cual las coronas se alargan o bifurcan y se desplazan en dirección del ápice, como resultado se crea una cámara pulpar de mayor altura apical-oclusal con raíces muy cortas. Esta anormalidad le da un parecido a los dientes del ganado bovino y otros ungulados, razón por lo cual se le acuñó el término de TAURODONTISMO, característica que es fácilmente observable desde el punto de vista radiográfico. Afecta tanto a los dientes o dentición primaria como a la permanente, en las cuales los molares o pre-molares, están invariablemente involucrados. Ha sido relacionado a pacientes con algún síndrome. Aunque no es común, el taurodontismo puede influenciar los tratamientos odontológicos, especialmente en los casos de tratamiento endodóncicos del molar superior con taurodontismo en paciente aparentemente sin asociación con ningún síndrome. Por medio de ese estudio, fue posible concluir que el diagnóstico y el tipo de tratamiento están relacionados a la morfología dentaria.

PALABRAS CLAVE: Anatomía, Anomalías Dentarias, Diente Molar, Taurodontismo.



MULTIPLE TAURODONTISM: CHALLENGE FOR ENDODONTIC TREATMENT

ABSTRACT
The term taurodontism, is a morphological variety of teeth in which the crowns are lengthened or bifurcate and move towards the apex, as a result creates a higher pulp chamber apical-occlusal height with very short roots. This abnormality gives a resemblance to the teeth of cattle and other ungulates, which is why I coined the term taurodontism feature that is easily observable from the point of view radiographic. Affects both the deciduous and permanent dentition, in which the molars or premolars are invariably involved. It has been linked to syndromic patients. Although not common, the taurodontism can influence dental treatment, especially in cases of endodontic treatment. The purpose of this report was to describe the endodontic treatment of molars in patients with taurodontism, apparently not associated with any syndrome. Through this study, it was concluded that the diagnosis and type of care are related to dental morphology.

KEY WORDS: Anatomy, Dental Anatomy, Molar Tooth, Taurodontism.


INTRODUCCIÓN

El término taurodontismo describe a los dientes de forma alargada, término latino tauro (toro) y del griego odonto (diente), por parecerse anatómicamente a los dientes del ganado bovino y otros animales ungulados, en el cual la raíz del tronco se caracteriza por el aumento y alargamiento de la cámara pulpar con raíces cortas1. En 1913, Sir Arthur Keith fue el primero en utilizar el término para describir una tendencia del cuerpo del diente a extenderse a expensas de la raiz 2.

Clásicamente esa anomalía dentaria puede estar asociada a alteraciones cromosómicas3 o hasta a un desorden autosómico dominante4. Distintas malformaciones como amelogénesis imperfecta tipo IV, oligodoncia, displasia dentinaria, hendidura labio-palatina, síndrome de Down, síndrome trico-dento-óseas y síndrome de Klinefelter, puede reforzar el origen genético de este transtorno de desarrollo2,5. No obstante actualmente el taurodontismo es considerado como variación anatómica que puede ocurrir en la población normal, sin estar asociado a ningún síndrome, por lo menos, en las formas extremas3,6,7. Su etiología no es clara, pudiendo estar relacionada a una falla de la inducción del diafragma de la vaina radicular del epitelio de Hertwig2,5, que no invaginó en el momento adecuado1, o atraso en el crecimiento de los procesos transversales8,9. Resultando, así, un diente con raíces cortas, cuerpo y cámara pulpar alargadas.

El taurodontismo no tiene predilección por la raza2. Es posible que aparezca tanto en la dentición decidua como en la permanente, en las cuales los molares o pre molares están invariablemente involucrados10,11. Los segundos molares inferiores, son los dientes más frecuentemente afectados2,5,12. Sin embargo, ha sido observado con mayor frecuencia en la dentición permanente de pacientes del género masculino2,8,11,13,14. Puede afectar desde un único elemento dentario hasta múltiples dientes de uno o más cuadrantes, uni o bilateralmente8,11,13.

Inicialmente, Shaw en 1928, clasificó el taurodontismo de acuerdo con el grado de desplazamiento apical del piso de la cámara pulpar en cianodoncia (normal), hipotaurodontismo (leve), mesotaurodontismo (moderada) e hipertaurodontismo (severa)2. Clínicamente, los dientes taurodonticos no tienen características clínicas inusuales 5. La naturaleza insólita de esa condición es debidamente visualizada en exámenes por medio de imágenes3,6,14,15. Siendo así, y basado en la imagen radiográfica, en 1978, Shifman y Chanannel propusieron otro método de evaluación para determinar el grado de taurodontismo, llevando en consideración la altura de la cámara pulpar, midiendo la distancia desde la furca a la unión amelocementaria, que debe ser mayor que 2,25 mm12,16.

A pesar de no ser común, la presencia de taurodontismo influencia los tratamientos odontológicos, en especial en los casos de los tratamientos endodóncicos14,16-18. Como consecuencia de la complejidad anatómica, podría ocurrir dificultad en la localización de los conductos radiculares y la desinfección adecuada. El objetivo de este reporte ha sido describir el tratamiento de endodoncia del molar superior con taurodontismo de un paciente aparentemente sin asociación con ningún síndrome.


PRESENTACIÓN DE CASO

Paciente con 35 años de edad, sexo masculino, leucoderma, fue encaminado para tratamiento odontológico a la Clínica de Urgencias de la Facultad Odontológica de la Universidad de Cuiabá, quejándose de dolor espontáneo por largos períodos de tiempo, en la región del primer molar superior izquierdo. Por medio de un examen clínico, fue observado en el diente 26 restauración de amalgama clase II y la reincidencia de caries en la superficie distal. En el examen radiográfico fue confirmado el diagnóstico de caries dentaria y ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal de las raíces palatinas y mesiovestibular (Figura 2- A). La prueba de vitalidad pulpar al frio por medio de EndoFrost (Roeko- Wilcos do Brasil Ind. e Com. Ltda, Rio de Janeiro, RJ) obtuvo respuesta negativa, característica por el cual se diagnosticó clínicamente como probable periodontitis apical sintomática infecciosa. Así, se determinó la necesidad de un tratamiento endodóncico. Llamó la tención la forma anatómica de los molares superiores del lado izquierdo y por a través del examen de la radiografía panorámica se notó la presencia de cámaras y cuernos pulpares aumentados considerablemente de tamaño de los molares superiores e inferiores (Figura 1).

Figura 1
Radiografía panorámica mostrando cámaras y cuernos pulpares aumentados en los molares superiores e inferiores.

En las radiografías periapicales se confirmó la anomalía dentaria. Los dientes 16 (Figura 2-B), 27 (Figura 2-A), 37 (Figura 2-C) y 47 (Figura 2-D) fueron clasificados como mesotaurodónticos. Los dientes 17 (Figura 2-B) y 26 (Figura 2-A) fueron clasificados como hipertaurodónticos. Los dientes 36 (Figura 2-C) y 46 (Figura 2-D) fueron clasificados como hipotaurodónticos. No hubo informaciones significantes con respecto a la historia clínica del paciente.

Para el tratamiento de endodoncia del diente 26, inicialmente, el paciente fue anestesiado con bloqueo regional del nervio alveolar superior posterior y medio, luego, se realizó la remoción de la restauración y del tejido cariado presente. El aislamiento absoluto del campo operatorio fue realizado con dique de goma y grapa 26. La apertura coronaria fue efectuada con punta diamantada esférica 1014 (Maillefer, Dentsply, Switzerland) asta larga y Endo Z (Maillefer, Dentsply, Switzerland), para desgaste compensatorio. Al encontrar la cámara coronaria no hubo hemorragia. Las entradas de los conductos radiculares fueron localizadas y la exploración hecha con instrumentos de número 10, 15 y 20 (K-File, Maillefer, Dentsply, Switzerland). Se procedió, entonces, con la ubicación del foramen apical por medio de localizador apical, determinando la odontometría 1mm por debajo de esa posición (Figura 2- E).

La limpieza y el modelado de los conductos radiculares fueron seguidas con instrumentos de aleación de níquel y titanio del tipo ProFile® (Maillefer, Dentsply, Switzerland), partiendo del instrumento 25.04 y, en secuencia, los instrumentos 25.06, 30.04, 35.02, 40.02. A cada cambio de instrumentos, fue efectuada la irrigación de los conductos radiculares con 3ml de solución de hipoclorito de Sodio al 2,5%. La limpieza final fue realizada con EDTA (ácido etilendiaminotetraacético) Trisódico 17% (Biodinâmica, Quím. e Farm., Ibiporã-PR, Brasil), agitándose durante 3 minutos. Esto fue seguido con una irrigación final de hipoclorito de sodio al 2,5% y secado para la colocación del apósito intraconducto, hidróxido de calcio P. A. (Biodinâmica, Quím. e Farm., Ibiporã-PR, Brasil), con solución fisiológica.

El diente fue restaurado provisionalmente con cemento de ionómero de vidrio. En la segunda sesión, 30 días después de iniciado el tratamiento, el diente se encontraba con los conductos radiculares desinfectados y asintomáticos. Así se determinó la conometría, de acuerdo con el diámetro de la punta del último instrumento de preparación (Figura 2 -F). La compactación de los del material de obturación de los conductos radiculares fue realizada, por medio de la técnica de condensación lateral de los conos de gutapercha (Dentsply, Petrópolis, RJ, Brasil) y cemento Sealapex® (SybronEndo, Sybron Dental Specialties, USA). Después de la condensación lateral, fue realizada la termo condensación por medio del uso de un compactador de MacSppaden número 55 (Maillefer, Dentsply, Switzerland) (Figura 2- G).

La limpieza de la cámara coronaria fue realizada con alcohol 96%, siendo el diente sellado, provisionalmente, con cemento de ionómero de vidrio Vitro Fill® (DFL, Rio de Janeiro, RJ, Brasil) y preparado para la realización del procedimiento restaurador definitivo. El paciente regresó para control clínico y radiográfico después de dos años con el diente restaurado y masticando sin sintomatología dolorosa, ausencia de fístula, edema y sin saco periodontal, coloración del tejido normal y aspecto radiográfico de normalidad (Figura 2- H).

Figura 2
A - Radiografía periapical. Dientes 26 (hipertaurodontismo) y 27 (mesotaurodontismo). B- Dientes 16 (mesotaurodontismo) y 17 (hipertaurodontismo). C- Dientes 36 (hipotaurodontismo) y 37 (mesotaurodontismo). D- Dentes 46 (mesotaurodontismo) y 47 (mesotaurodontismo). E- Radiografía periapical diente 26. Determinación de la odontometría. F- Determinación de Conometria diente 26. G - Radiografía periapical, compactación diente 26. H - Radiografía periapical, control de 2 años diente 26.

DISCUSIÓN

El taurodontismo se refiere a la condición en la cual la cámara pulpar de los molares posee un alargamiento ápico-oclusal1. El piso de la cámara pulpar y la región de la furca están situadas en posición más apical, acortando los conductos radiculares1,2,16-21. Clínicamente, las coronas de estos dientes presentan aspectos de normalidad, así, el diagnóstico de esa anomalía es realizado por el auxilio de imágenes radiográficas3,5,14,15. De manera frecuente, se ha asociado a otras anomalías2,16,17 y síndromes2,19.

El paciente de ese caso clínico se presentaba saludable y sin diagnóstico previo de síndrome genético. Se observó la presencia de ocho dientes con taurodontismo, siendo hipotaurodónticos (dientes 46 e 36), mesotaurodónticos (dientes 16, 27, 37 e 47) e hipertaurodónticos (dientes 17 e 26). Se ha argumentado el concepto de que el predominio del taurodontismo aumenta proporcionalmente al número de cromosomas X2,9,19,20. Esa anomalía puede influenciar inclusive en el desarrollo del esmalte2,5,9,20, observando un nivel de frecuencia entre 0,57% y 4,37%8,16,21. En la literatura, fue reportado un caso clínico con diagnóstico de ocho dientes taurodónticos siendo cuatro molares afectados22. Un estudio realizado en la India, a través de análisis de 1123 radiografías panorámicas, 385 de estas presentaron alguna anomalía dentaria, y se pudo determinar la presencia de taurodontismo en 11 de esos pacientes, que representa 2,94%,, siendo los segundos molares superiores los dientes más afectados por esta alteración de la forma dentaria18. Los pacientes con hipodoncia son más frecuentemente afectados por el taurodontismo, que los pacientes con número de dientes adecuados23.

En consecuencia de la irregularidad del sistema de conductos radiculares y la forma alterada de la raíz, se convierte en un tratamiento de endodoncia complicado dificultando la instrumentación y obturación del sistema de conductos radiculares 1,14,17,24. Los orificios de entrada de los conductos son estrechos, dificultando la exploración inicial, y además de eso por ser cortos, apenas el tercio apical de las limas trabajan en las paredes de la dentina2,5,25. La adecuada limpieza y modelado, asociado al empleo del hidróxido de calcio son necesarios para el saneamiento de los conductos26-28. La técnica de obturación que promueva sellamiento hermético debe ser la empleada, combinando condensación lateral y vertical de la masa obturadora1,27. Sin embargo, los controles clínicos y radiográficos definirán el pronóstico del tratamiento efectuado, pudiendo en caso de fracaso, existir la necesidad de la complementación quirúrgica para control de la infección periapical14,26.


CONCLUSIÓN

Por la presentación de los casos clínicos fue posible concluir que el diagnóstico y tratamiento realizados deben estar relacionados a la morfología dentaria. Anomalías como el taurodontismo constituyen un gran desafío especialmente en los casos de tratamiento de endodoncia. Así también los casos de los pacientes sanos, sin relación clínica con síndromes, son también susceptibles a la presencia de esa variación morfológica.


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