Editorial

Editorial

El modernismo en que vivimos ha sido tomado por las nueva generaciones como una forma libre de vivir, y aunque en nuestra generación también lo hicimos, no cometimos los desaciertos de hoy en día, me refiero a la forma de comunicación que esta juventud tiene y utiliza para compartir con su congéneres, que está caracterizada por un lenguaje grosero y soez, acompañado esto por un conducta maleducada, unos por practicarlo y otros por permitirlo dentro de las aulas de clase y también dentro de las instalaciones de nuestra Facultad, donde desde el comienzo de la carrera hemos observado esta práctica común. Si bien hemos creído y aceptado que la juventud todo lo tiene permitido, creo que es hora de hacer un llamado de atención a todos nuestros estudiantes, empleados y hasta a nuestros jóvenes profesores a la moderación del lenguaje y la observación de nuestra conducta para con todos los demás, estamos viviendo en una sociedad carente de todas esas buenas costumbres que nuestra generación recibió en el seno de su hogar, donde sólo estuvieron nuestros mejores maestros; nuestros padres, por necesidad a tenerlos siempre presente deberíamos cambiar nuestra conducta para con los nuestros interlocutores y para los que están a su alrededor, que no tienen porqué soportar tal comportamiento.

Hacemos un llamado verdaderamente de corazón a todos estos muchachos y muchachas a cambiar ese lenguaje tan procaz, que sea menos indecente, agresivo, hiriente, sucio, descortés, torpe por otro más amable, cortés, afectuoso, afable, cordial, sociable, sencillo pero también urbano y que va a hacer nuestra convivencia mucho más grata en el lugar donde pasamos más tiempo que en nuestra propia casa y en donde pasaremos algunos años.

J. E. Troconis Gaminez