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Revisiones Bibliográficas:
LA OSTEOPOROSIS. SUS EFECTOS SOBRE LA CAVIDAD BUCAL
HOME > EDICIONES > VOLUMEN 37 Nº 2 / 1999 >

The osteoporosis. Their effects on the buccal cavity.

  • Dra. Elisabetta Guercio Mónaco. Profesor Asistente de la Facultad de Odontología de la U.C.V.
RESUMEN:
La Osteoporosis es una enfermedad compleja y multifactorial, originada por un desorden en el metabolismo óseo esquelético, lo cual se traduce en una reducción en la cantidad de hueso, sin producir variaciones en la composición química del mismo.

Es importante establecer el término Osteoporosis en Odontología. Se ha determinado la importancia de esta enfermedad y su relación con los huesos maxilares, Esta patología ha sido demostrada en diversos sitios del esqueleto, especialmente en aquellos huesos con gran proporción de tejido trabecular, como es el caso de la mandíbula; la pérdida de sustancia ósea en los maxilares constituye un signo que advierte la existencia de enfermedades óseas sistémicas en humanos. Los cambios en la anatomía de la mandíbula son de gran interés odontológico, ya que la disminución progresiva de sustancia ósea mandibular reduce la posibilidad de una efectiva rehabilitación de la función bucal, lo cual debe considerarse durante la planificación del tratamiento odontológico.


ABSTRACT:
Osteoporosis has been defined as a systemic skeletal disease characterized by low bone mass and micro architectural deterioration of bone tissue, with a consequent increase in bone fragility and susceptibility to fracture. Has been suggested that there may be a relationship between mandibular osteopenia of the remaining skeleton. The purpose of this study was to document the dental findings in a group of osteoporotic subjects and to determine the relationship between systemic and oral findings.



La Osteoporosis es el desorden metabólico óseo más frecuente en las diferentes comunidades del mundo. Es una enfermedad compleja y multifactorial que comunmente afecta a mujeres de edad avanzada, siendo responsable de la alta tasa de morbilidad y mortalidad.

En la actualidad la Osteoporosis es definida como una alteración esquelética sistémica caracterizada por una disminución de la masa ósea, deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, con un aumento subsecuente en la fragilidad del hueso y susceptibilidad al riesgo de fractura (4).

Las fracturas son la secuela reconocida de la osteoporosis y éstas suelen ocurrir ante pequeños traumas o en ausencia de los mismos. El incremento en la frecuencia de fracturas se debe a la longevidad de la población, siendo los sitios mayormente afectados las vértebras y la cabeza del fémur.(6)

El hueso es un tejido viviente, dinámico, que está constantemente remodelándose a lo largo de la vida. El remodelado óseo ocurre de manera tal que la resorción ósea es seguida por la formación. Estos procesos están íntimamente acoplados, por lo que en circunstancias normales la resorción es igual a la formación ósea, manteniéndose constante el volumen y masa ósea (17). Las alteraciones endocrinas rompen con el acoplamiento entre la formación y resorción ósea, siendo ésto particularmente dañino durante la fase de crecimiento, así como en el envejecimiento del individuo. Las mujeres se encuentran afectadas con mayor frecuencia que los hombres, ya que poseen una menor masa ósea y una mayor tasa de envejecimiento.(13)

El riesgo de padecer Osteoporosis depende en parte del desarrollo esquelético, del logro de un pico de masa ósea durante el desarrollo y maduración esquelética y de la cantidad de hueso perdido. La Conferencia de Osteoporosis realizada en Copenhagen, en 1991, reporta la existencia de factores predisponentes de Osteoporosis, tales como factores raciales y genéticos, factores endocrinos, nutrición, actividad física y estilo de vida (café, cigarrillo, alcohol), los cuales pueden inducir a una disminución en el pico de la masa ósea contribuyendo al desarrollo de la enfermedad (8).

Se han postulado dos síndromes de Osteoporosis, tipo I o postmenopáusica y tipo II o Senil (tabla I). La Osteoporosis tipo I , afecta a las mujeres y está asociada a la disminución de niveles de estrógenos; el hueso trabecular es particularmente más sensible a la deficiencia de estrógenos por lo que la pérdida ósea ocurre principalmente en aquellos huesos con alto porcentaje del mismo, como es el caso de las vértebras. La Osteoporosis tipo II, se debe principalmente a la incapacidad por parte del riñón de sintetizar 1,25 dihidroxicolecalciferol, dificultándose la absorción de calcio intestinal; ésto estimula la secreción de Parathormona lo cual produce una fuerte resorción ósea, que afecta al hueso cortical en mayor cantidad que al hueso trabecular, contribuyendo al incremento de fracturas de cadera.(16)

Por otra parte, existen ciertas enfermedades o condiciones que pueden causar Osteoporosis secundaria, incluyendo el hipertiroidismo, hiperparatiroidismo primario, mieloma múltiple y el exceso de glucocorticoides. (4,8).

Tabla 1: Tipos de osteoporosis, (Riggs, 1988).

OSTEOPOROSIS EN ODONTOLOGIA
La Osteoporosis es un fenómeno que ha sido demostrado en diversos sitios del esqueleto: radio, cúbito, húmero, fémur, columna vertebral y mandíbula. Algunos huesos con gran proporción de tejido trabecular son afectados en mayor cantidad en forma precoz respecto a otros, pero en general la tendencia hacia la pérdida ósea en pacientes osteoporóticos persiste alrededor del esqueleto. Se ha sugerido la existencia de una relación entre la pérdida ósea mandibular y la osteopenia del resto del esqueleto (1).

Diversas investigaciones han reportado que la pérdida de sustancia ósea en los maxilares es el reflejo de que lo mismo está sucediendo en otros huesos del cuerpo. Esto limita la posibilidad de una efectiva rehabilitación de la función bucal. Asímismo el reborde alveolar constituye un sensible indicador del metabolismo óseo, advirtiendo la existencia de enfermedades óseas sistémicas en humanos (11,14,18).


ALTERACIONES BUCALES EN PACIENTES OSTEOPOROTICOS
  1. Reducción del reborde alveolar: existen diversos factores etiológicos de tipo sistémico o general involucrados en la pérdida ósea alveolar, entre los cuales se encuentran la nutrición, el desbalance hormonal y la Osteoporosis postmenopáusica.
    Diversos investigadores han encontrado una relación significativa entre una ingesta deficiente de calcio, baja relación calcio-fósforo de la dieta y deficiencia de vitamina D con una severa resorción ósea alveolar. (14,15,18)

    Por otra parte se ha demostrado que el desbalance hormonal que afecta a mujeres postmenopáusicas intensifica la resorción del reborde alveolar. (7)

    Gran número de investigaciones hablan a favor de una correlación positiva entre la reabsorción del reborde alveolar y la osteopenia esqueletal, sin embargo otros estudios muestran la existencia de variaciones individuales capaces de producir reabsorciones alveolares por mecanismos aún desconocidos.

  2. Disminución de la masa ósea y densidad ósea maxilar: estudios realizados demuestran que, tanto la masa ósea como la densidad ósea maxilar es significativamente mayor en una población sana que en una osteoporótica. Igualmente se ha reportado la existencia de una correlación positiva entre la densidad mineral de mandíbulas edéntulas y la densidad ósea de huesos como el radio y el húmero. (7,11)

  3. Edentulismo: Se ha determinado que los individuos osteoporóticos tienen una mayor pérdida de dientes que aquellos sanos. Estudios comparativos de masa ósea realizados por Kribbs (1990)(11) demuestran que el 20% de los individuos osteoporóticos presentan edentulismo comparado con un 7% del grupo normal. Otros estudios corroboran lo anterior, estableciendo que la pérdida dentaria en un grupo osteoporótico es 2,4 veces mayor que en un grupo sano.(2)

    Sin embargo, la pérdida de dientes a causa de Osteoporosis sistémica es dificil de demostrar, ya que dicha pérdida puede deberse a gran cantidad de factores tales como problemas endodónticos, trauma, fracturas y problemas protésicos.(12)

  4. Disminución del Espesor Cortical Oseo: Bras y col. (1982) señalan que existe un aumento en la porosidad cortical de la mandíbula a medida que avanza la edad. Las mujeres postmenopáusicas muestran un adelgazamiento de la cortical del ángulo mandibular a nivel del gonion. Esto constituye una medida de masa ósea sugerente de que está ocurriendo una pérdida ósea esqueletal generalizada.

    Se ha tratado de relacionar las fracturas maxilares con el incremento en la porosidad cortical de los maxilares de individuos osteoporóticos. (5)

  5. Alteraciones Periodontales: algunos estudios realizados no hallaron diferencias entre el grupo normal y el osteoporótico, en cuanto a mediciones periodontales (10,11). Estos resultados sugieren que la Osteoporosis afecta al hueso maxilar y que las alteraciones periodontales aparecen como procesos locales que no están influenciados por enfermedades óseas esqueléticas. Sin embargo se ha observado que aquellos individuos con valores minerales esqueléticos altos, conservan mayormente sus dientes y tienen una menor tendencia a desarrrolar sacos periodontales en comparación con individuos osteoporóticos (9). Entonces los factores locales pueden ejercer un efecto mayor sobre la enfermedad periodontal que los factores sistémicos.
CONCLUSION
La Osteoporosis constituye un problema de gran importancia sanitaria, social y económica, que será mayor en los años venideros debido al aumento de la expectativa de vida en la población, lo que determinará que un mayor número de personas de edad avanzada queden expuestas al riesgo de sufrir esta enfermedad.

Se ha demostrado que la disminución de la masa ósea maxilar, particularmente la pérdida de hueso alveolar como consecuencia de la Osteoporosis, produce serias alteraciones funcionales que repercuten en el equilibrio de la cavidad bucal. De allí la importancia de establecer un diagnóstico precoz de esta enfermedad, para lo cual resulta indispensable la realización de una adecuada historia clinica que incluya datos de relevancia tales como: antecedentes familiares de la enfermedad, alteraciones renales, tratamiento con esteroides, fracturas patológicas, alcoholismo, alteraciones hormonales y otros.

Estas alteraciones sistémicas deben ser consideradas durante la evaluación clinica del paciente, ya que ésto permitirá establecer un plan de tratamiento individual que facilitará la rehabilitación de la función bucal.

Por otra parte es sabido que las medidas terapéuticas aplicadas para el tratamiento de la Osteoporosis Sistémica, ejercen un efecto favorable sobre la osteopenia alveolar, permitiendo el reestablecimiento de la integridad ósea.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Benson B., Prihoda T. & Glass B., 1991. Variations in adult cortical bone mass as measured by a panoramic mandibular index. Oral Surg Oral Med Oral Pathol, 71: 349-356.

  2. Bollen A., Kiyak, H., Powell L & Persson R. (1994). Osteoporosis and tooth loss: a Pilot Cohort Study. J Dent Res (Abstract), 73.

  3. Bras, J., Ooij, V., Abraham, L., Kusen, G. Wilmink, J., (1982). Radiographic interpretation of the mandibular angular cortex: A diagnostic tool in metabolic bone loss. Oral Surg, 53 (5): 541-545.

  4. Consensus Development Conference, 1991. Conference Report. Am J Med, 90: 107-110.

  5. Cope, M., (1982). Spontaneous fracture of an atrophic edentulous mandible treated without fixation. Br J Oral Surg, 20: 22-30.

  6. Cummings S. & Black L. (1995). Symposium on Osteoporosis. Am J Med, 98 (suppl 2ª): 25-28.

  7. Devlin, H. & Ferguson, W., (1991). Alveolar ridge resorption and mandibular atrophy. A review of the role of focal and sistemic factors. Br Dent J, 170: 101-104.

  8. Kanis, J. (1996). Osteoporosis. Cap. I: Osteoporosis y sus consecuencias. Blackwell Science Ltd (edt). Oxford, pp 1-26.

  9. Klemetti, E., Collin, H., Forss, H., Markkamen, H. & Lassila, V., (1994). Mineral status of skeleton and advanced periodontal disease. J Clin Periodontol, 21: 184-188.

  10. Kribbs, P., Chesnut, C., Ott, S. & Kilcoyne, R. (1989). Relationships between mandibular and skeletal bone in an osteoporotic population. J Prosthet Dent, 62: 703-707.

  11. Kribbs, P. (1990). Comparison of mandibular bone in normal and osteoporotic women. J Prostheet Dent, 63: 218-222.

  12. Loza, J., Carpio, L. & Dziak R. (1996). Osteoporosis and its relationship to oral bone loss. Current Opinin in Periodontology, 3: 27-33.

  13. Moffet, D., Moffet, S. & Schauf, C., (1993). Growth metabolism reproduction and immune defense. In Moffet, D., Moffet, S. & Schauf (Eds). Human Physiology, pp. 674 Mosby Co. (edit), St. Louis.

  14. Nedelman, C. & Bernick, S., (1978). The significance of age changes in human alveolar mucosa and bone. J Prosthet Dent, 39 (5):495.

  15. Ranggard, L., Noren, J. & Engström, C., (1991). Parathyroid hormone and enamel formation in rat maxillary incisors. Scand J Dent Res, 99: 89-95.

  16. Riggs, B. & Melvin, L. (1986). Involutional osteoporosis. N Engl J Med, 314: 1676-1684.

  17. Rubin, C., (1991). Southwestern Internal Medicine Conference: Age-Related Osteoporosis. Am J Med Sci, 301 (4): 281-298.

  18. Wical, K. & Swoope, C., (1974). Studies of residual ridge resorption. Part 2: The relationship of dietary calcium and phosphorous to residual ridge resorption. J Prosthet Dent, 32: 13-22.


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